Puterío Etéreo
Me encontraba en la calle paseando… bueno, en realidad, volviendo a mi casa sumamente ebrio. Y me crucé con la vecina de al lado. Ella estaba barriendo la vereda como todas las putas mañanas. El viento volverá a joder sin fin, señora, no se estrese. -¿Cómo está? –dije y tosí fuerte, a continuación quise hablar y tenía un pollo, por lo que escupí antes de componerme de nuevo. Luego de una mirada temerosa y analista, contestó –Bien, mijo, renegando con el viento como verá, ji,jí. – Al parecer le gusta renegar ¡ja,já! Hubo un silencio incómodo y saqué las llaves para abrir la puerta de mi casa. Justo cuando introduje la llave en la cerradura se acercó la doña y dijo: – Sabe, mijo, usted me impacienta. Continuamente lo veo ingresar a su casa… ya sabe –hizo un gesto con la boca y los ojos-. -¿Borracho? ¡Pero es sábado! Bueno, a veces es durante la semana. Pero, ¿qué importa? No hago daño a nadie. Bueno, una vez les pateé la mesa a un par de i...