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Mostrando entradas de enero, 2020

Dónde está Dios II

Al día siguiente, sonó el celular y lo atendió. Era Seth. Quería verlo urgente, porque tenía una idea para encontrar a Dios y pretendía comentársela a todos juntos. Lucifer salió rápidamente hacia la agencia. Un poco más tarde, al llegar, él estaba con Fenrir en una mesa amplia que usaban para discutir el problema e investigar. -¿Dónde está Mitra? –Dijo Fenrir-. Creíamos que estaba con vos. Tiene el celular desactivado. -No sé –Le contestó-. Anoche estaba algo estresada, seguramente está descansando. Igualmente iré a verla luego porque quería hablarme de algo que, al final, no se pudo. -Entiendo -Dijo Seth-, todos estamos trastornados desde el hecho. Ya la veía mal ayer. Hay que mantenerse calmados. Además, mirá, estamos a punto de solucionarlo. Le mostraron las fotos de las víctimas y buscaron coincidencias. Una fue quemada de a poco, otra fue mutilada, otra torturada psicológicamente hasta el suicidio, otra apedreada, la penúltima violada y la última fue expuesta a enfer...

Dónde está Dios

El Ascensor subía a gran velocidad. Lo mejor era ver por el vidrio la parte en que la ciudad se pierde a través de las nubes, y fumando un rico tabaco. Lucifer pensaba mucho, le gustaba escribir y reflexionar hasta el cansancio. Luego, se tomaba una buena dosis de  Activador Neuronal , que es poco recomendable, y seguía. Pero ahora solo le preocupaba un asunto. Llegado al piso novecientos cincuenta y seis, la puerta se abrió. Entró en una amplia oficina donde estaban sus amigos y dijo con tono de agobio: -¿Dónde está? Dónde está ese tal Dios. Ya ha causado muchos destrozos y es un peligro para todos nosotros. -No sabemos. –Contestó Fenrir- Seguimos en su búsqueda. No deja huellas de ningún tipo y no podemos rastrearlo. No comprendemos cómo hace para burlar los rastreadores. En estos tres meses la única pista que dejó es la famosa piedra junto al cadáver. -¿Pueden fallar los rastreadores? –Dijo Lucifer- ¿Y qué haremos entonces? -Nunca fallan. Pueden detectar lo que sea –Dij...

Miedo viral

-Hola, doctor, necesito un informe sobre el paciente. Será rápido, es para la parte que cubre su obra social. -Sí, deme eso. -Este sí que parece muerto de miedo. -Quedó totalmente paralizado. Ningún problema físico: el miedo terminó por invalidarlo completamente. -¿Sí? Y, ¿cómo sabe que no actúa solamente para que lo alimentemos acá? -Hay de esos, pibe, pero no es el caso. Sino me habría dado cuenta. Dicho esto, el paciente empezó a tensarse más, tanto que comenzó a ponerse rojo y su cara, cada vez más, expresaba entre miedo y furia, convirtiéndose solo a furia, hasta que estalló gritando: -¡Cómo creen que quiero estar acá de arriba! ¿Son imbéciles ustedes? ¡Quién mierda quiere vivir en un hospital psiquiátrico! ¡Nadie! Golpeó seca y rápidamente la cara al médico y lo dejó desparramado en el suelo. Luego, agarró del cuello al facturista y lo plantó contra la puerta con una fuerza inexplicable y, conteniendo torpemente toda su ira, le dijo en un tono bajo: -Escuchame,...

Dónde está la paz II

Sumamente aplastado por el denso tiempo, el culposo pasado y el perfectísimo futuro que resuenan automáticamente en mi cabeza, me muevo o, más bien, intento arrastrarme hacia alguna dirección que no parezca espinosa, y que me lleve a la paz. Y, ¿cómo sería esa supuesta paz? Quizás un estado de flujo… es decir, un poder estar en el aquí y ahora de forma estable, en el cual un pequeño desvío suponga un pequeño rebote de respuesta que me traiga nuevamente hacia el centro. Un avanzar por un camino lineal, estudiado, controlado por relaciones lógicas, datos empíricos, seguridades artificiales, logaritmos, que funcionen a modo de fuertes escudos que sean capaces de protegerme eficazmente de la parte dañina de la realidad, esa parte que es indeseable, que duele. Y así permanecer en el placer y estar armado contra el dolor. Pero, al final no son tantas cosas mías; nadie escapa a la terrible angustia existencial. No hay carga más densa que el aquí y ahora donde nos vemos desnudos: un ser que n...