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Mostrando entradas de febrero, 2021

AKRASIA

  No había destino para él. Chocaba contra lo que parecía ser una tapia e intentaba sostenerse a pesar de que le mataban las rodillas. Mira hacia arriba, luego a los costados, tantea un poco, sólo le guían las estrellas y la luna. “Debo ser fuerte, valiente, resistir”, pensaba. “Debo seguir”, “sólo le temo al dolor, la muerte es apacible”. Sabía que no debía husmear en el campo de su enemigo pero, como siempre, se buscó pasar un riesgo (le gustaban mucho). Se asomó rápidamente y de frente, una silueta que de repente prendió una lámpara, y lo último que vio fue la explosión del rifle que vino desde el mismo lugar. Sintió un dolor repentino y grave en toda su cara, que cesó en un segundo con un shock. El fuerte impacto lo volteó hacia atrás, cayó, con su rifle en mano. Como si se tratara de una pesadilla, se levantó rápidamente y miró frente suyo en el suelo a un tipo vestido igual a él con la cabeza destruida, las rodillas quebradas, con una mano algo arrastrada contra la pared; era...

TE SUEÑO

  Un chico erguido, sonriente, con mirada brillante, aires de carisma unas veces, autoritario otras; cuerpo colosal, petiso, gracioso, trabajador, creyente, seguro de sí, endiablado de confianza y autoestima; absoluta fe en todo su devenir. Pero resentido con algunos. Como yo. A veces he conocido cada personaje. A Will Smith lo conocí por mi ex novia, y fue una de las causas de separación. Me encontraba -en el día en que colapsó mi paciencia- en su casamiento. Cansado y ojeroso, deseando una cama, MI CAMA, no el colchón de mi alojamiento pesadumbroso, moralizador, mierdal. En este estado estaba sentado en un lobby a la espera de que todo esto inicie. Se acercó a mi mesa más familia: la prima deseosa de una vida normal, el primo del iphone, el novio de la prima que desea una vida sin evangelismo (la primera), que por cierto, estaba en la misma que yo, solo que lo aguanta monumental y estoicamente.  Sentí unas palmaditas en mi espalda, miré a la prima deseosa de normalidad para ...

Consulta con el Dr. Casa

  -¡Julieta! ¡Levantate! -Sí, sí, Ma… Ya va… -¿¡Vos estás bien!? Todo el día en la cama, che. -Sí, estoy bien. Por favor, ahora no me molestes, dejame tranquila; ya voy. Mi mamá se fue quejándose y dejó la puerta semi abierta, cosa que detesto porque me obliga a levantarme. Es su forma de hacerme salir de la cama. Me levanté y cerré la puerta. Me volví a acostar y agarré el celular. Le escribí a mi amigo Paul: -Che, ¿no sabés de algún psicólogo? Creo que no estoy bien. En realidad nunca lo estuve, pero no sé qué hacer. -Ya te averiguo, porque al que voy yo no sirve. Creo que lo voy a dejar. -Dale. Tenía ganas de mear y me daba mucha paja ir al baño. Tenía que pasar por toda la casa, recibir algunos regaños u observaciones sin sentido, etc. Tenía muchísima intranquilidad y ya no podía más. Paul me contestó: -Mirá, una amiga me dijo que este tipo es muy bueno. Se llama Gregorio Casa. Su dirección es Junín 369. Vas a tener que ir porque no le gusta dar su número. Mirá, no sé, vos prob...