Dónde está la paz
Podrido de todo, de la gente, de la vida, de mi visión de la gente y de la vida, decidí salir a caminar. Era un lunes, 4 a.m., la ciudad es hermosa con las luces públicas, o las de algunas casas, locales, etc. Tampoco hace ese calor del orto que te quita la energía hasta para ir a cagar, ni pasan los amargados conductores que te miran mal, vocinean o no te dejan ni cruzar. Además, puedo caminar por la calle, ya que por las veredas tengo que agacharme con los árboles cortados a medida gremlin e ir como esquivando obstáculos. Como es la costumbre, mientras caminaba me sumergí en mis pensamientos obsesivos. Esos que nunca paran y a los cuales no les encontré solución; esa ansiedad que creo que es mi amiga, que me salva controlándolo todo, pero que me termina quemando el mate seguidamente. ¿Qué solución busco ante mi vida? Se me ocurre que sencillamente es tener paz… pero, ¿cómo alcanzarla si nada de lo que hago me llena, o termina en el olvido rápidamente? Quizás las cosas s...