05/08/2018


Esparcía la humareda, mientras balbuceaba, con el movimiento del cigarro que tenía entre sus dientes, y dejaba ver sus ojos que me miraban como se mira a una mierda sin importancia. ¡Quiero vale 4! –Me dijo- y apagó el cigarro en el cenicero. Miré mis cartas: un as de espada, un cuatro de basto y un dos de espada. Me voy al maso nomás -dije.
De repente el lobo me miró como si fuera todavía una mierda, más mierda y se rió ¿Sabés cuál es tu problema? –Dijo-, tu problema es que estás todo el tiempo preocupado por estupideces, se te nota en todo momento, todo el día, así estés ahora jugando conmigo o estés con tu novia, o como sea… ¿Qué te molesta?, ¿es tu familia?, ¿tu trabajo?… Mirá, el mundo es una mierda, tuviste una vida de mierda en algunos sentidos… [Mientras decía esto tiró un vaso de cerveza sin querer con su codo sobre la mesa, lo ignoró y se prendió otro cigarrillo]  ¿Qué le vas a hacer? –Seguía- Jodete, a ver, pero jodete bien jodido, o sea ¿podés hacer algo? No. Bueno, ¿y te vas a matar por eso? No. Seguí luchando, si te pasa algo, te va a pasar… así de simple. Vas a vivir tranquilo el día que aceptes que vivís en un infierno, tranquilo, o sea, tranquilo o intranquilo, feliz o infeliz… O sea, vas a vivir.
Yo lo miraba sin decir nada, con cara de idiota, y en eso se levantó, me guiñó un ojo y se fue… supongo que a pedir otra cerveza… miré sus cartas: un cuatro de oro, un cuatro de espada y un siete de basto. ¡Qué lobo mentiroso!, pensé. Y me reí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Descorchándose las venas II

Transvaloración de toda la Mierda

AKRASIA