No me jodan, el auto está en la playa
Supongamos que vivimos en una familia de clase media y la actitud crítica más rebelde es decir “al país se lo saca adelante laburando”. Crecés y te volvés un adolescente estúpido preocupado por cosas pubertas, la imagen y unas ansias tremendas de ser exitoso. Lo que sea que toda esa mierda signifique. El mundo es un lugar hostil a menos que estés motivado y quieras trabajar, todo depende de vos, el contexto jamás te excede, sino que vos sos responsable de toda la mierda que te pasa. Si algo te pasa podrías haberlo evitado siendo inteligente y haciendo lo correcto, lo que sea que esa mierda signifique también (pero significa “bajá la cabeza, sé sumiso y recibí órdenes de cualquier tipo de salame que represente una autoridad). Entonces, todo el día pensás: tengo que hacer esto, aprender esto, mejorar esto. Te esforzás, te obsesionás. Cualquier tipo de vagancia es inaceptable, castigable. Como nunca recibiste un sorete de afecto sos un tarado que no sabe qué hacer para llamar la atención, cualquier cosa es bienvenida. Ingresás en la facultad de diseño industrial creyendo que el diseño es “el futuro” sin saber si a vos te gusta primero, bueno no, diseñar te da una paja inmensa. Dejás la carrera y te metés en música. No quiero saber nada de solfeo, ¡solo quiero tocar la guitarra! Dejás y te metés en psicología… Ajá, vamos cazando la onda. Qué buena carrera, no sólo me voy a comprender más, sino que voy a analizar desviados como yo. Pasa el tiempo y notás que no te da el mate, entre psicoanalista, psicólogo, psiquiatra, decidís volverte a tu pueblo. Trabajás de chofer, luego como empleado para un negrero (en diseño, mala suerte) y luego terminás renunciando y deprimido. En medio de esto, círculos y círculos viciosos. Peleas para poder subsistir. Variadas formas de mendigar comprensión. En medio de esto, también relaciones con la familia cercana; se acentúa el pensamiento retardado y cruel. No te victimices, sé fuerte. Hay quienes comiendo su propia mierda fueron fuertes, voy a contar la historia no contada. Ser fuerte significa: mi vida era una verga hasta que me casé con un artista neoyorkino y ahora soy feliz. Mi vida era una mierda hasta que encontré una novia que me mantenga, sufría hasta que me ayudó mi tío, abuelo, padre, madre, etc. Comía caca hasta que me dieron un buen laburo por estar buena. Revolvía las bolsas de basura hasta que se me ocurrió garcar a la gente en un negocio particular. Y todo esto se llama “esfuerzo”. Y no falta el que se recibió y trabajó cómodamente y el único esfuerzo que conoce es ese. Pero cree que para todos es igual y termina siendo el adulto en pañales sin personalidad.
A este punto, soberanamente podrido, aparece una nueva oferta de trabajo cómodo y buen pago para facturar en un sanatorio. Dos años de vivir en carne propia la sensación de ser un trajeado huele pedos del jefe. Una comodidad que te hiere la dignidad y que te hace olvidar tu personalidad. Un ambiente de relaciones olorosas y amistades putrefactas. Nunca comprendí qué era la filosofía, creía que era algo del pasado. Leí El mundo de Sofía y desde ese día me obsesioné, no paré. Entonces dejás el trabajo de mierda ese, recibís las mil y una puteadas de todos, comprendés las consecuencias, te jugás por un nuevo camino, quizá la última opción, no es bien paga; no es comprendida y no es entendida. Pero eso ES.
Comentarios
Publicar un comentario