– Quiero ser libre de esta fosa, ¿qué pasó? Venía bien. Llevaba unos quince días de estudio, de trabajo, de progresos… pero igual se acumuló, y luego se rebalsó algo. ¿Frustraciones innecesarias? ¿Culpas irreales? ¿Necesito un oído que me dé seguridad? No sé, claramente no sé qué o cómo, pero me volví a sentir en medio de una rutina en la que el tiempo se pasa volando; los días son idénticos, las acciones muy parecidas y, para todo esto, nunca llegan los resultados, los descansos –o no los valoro como tales-, las medallas, o lo que se supone que debe llegar. ¿Qué debe llegar? – Hacés lo que te gusta. Se supone que debe ser todo feliz, ¿o no? Debería llenarte cada párrafo, cada tema que sacás con la guitarra. Tendrías que estar contentísimo cuando tus amigos te felicitan. Tener tanta energía que te choquen tus errores y luego reírte de ellos a lo loco, pasar vergüenza, pedir perdón y que todo ello sean metidas de pata humanas, tontas, contradictorias, motivo de enojo para el otro per...
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